domingo, 18 de noviembre de 2012

-ÉL-

Hoy me a dicho que iban al cine. Que gran impotencia he sentido nada mas leer el whatsapp en la pantalla de mi móvil. Me han dado ganas de tirarlo, de decirle bien claro que es lo que siento, la rabia que me da, el ansia de matar a esa ingenua que se lo a llevado antes que yo... Veamos, empecemos por el principio, quiero compartir mi historia con los dioses, con el viento, con los olores, con el ruido, con las esencias, con los sentimientos más profundos, con las personas, con las almas:

Recuerdo que era un dia de marzo, mi cumpleaños. Fuimos a celebrarlo a casa de una amiga, muy buena amiga. A su lado, vive él. Siendo mas concreta, son primos. Sucedió una anecdota que jamás olvidaré y ese fue el primer contacto que tuvimos, la primera mirada, el primer pensamiento sobre el otro, la pequeña llama que se encendió. El tenía dos años más que yo, y su corazón estaba totalmente ocupado por una chica a la que dejó medio año después. Mientras tanto, mi amiga me iba contando que él se había fijado en mí, que no estaba mal, y en ese momento fue cuando me di cuenta de que algo empezó a suceder entre nosotros dos. Las palabras poco a poco empezaron a tener sentido. Había veces que nos cruzábamos en el pueblo, y empecé a sentir algo que nunca imaginé que fuera así. Yo era una niña inocente aun, y el tiempo transcurría muy despacio. 

Un año después, marzo, aquella pequeña llama, de repente, se avivo. Nos volvimos a encontrar después de un lento año de espera, en el baño de un bar. Se quedó mirándome fijamente y os aseguro que jamás he sentido tanta verguenza, pero de las buenas. Oh Dios, estuve buscándole toda la noche, pero noada. No daba señales de vida, de modo que me fui a casa decepcionada. Pero no, yo sabía que aquella mirada en el servicio encendió algo, no se como llamarlo... atracción, interés, algun sentimiento... Al siguiente día empezó a hablarme por una red social. Era la chica más feliz del mundo, no cabía la felicidad en mi cuerpo, las ganas de llorar, de saber que por fin, había encontrado algo que jamás pare de buscarlo. Por fin. Por fin. Y era él. 

Nos pasamos meses hablando por whatsapp, por tuenti, por mensajes. Hasta mi amiga ya me llamaba prima. Empezamos a llamarnos cosas como pequeña, enano, cariño, corazón, bicho, mocoso, pichin, amor... Era un no parar de palabras, un no dejar de teclear la pantalla del movil o del ordenador. Un cúmulo de sentimientos que jamás lograre terminarlos de explicar a la perfección, un sentimiento de sentir que había encontrado la persona más honesta, más cariñosa, más leal y más especial posible. Me obligaba a decirle que jamás me separaría de él, que no podía vivir sin él. Que cada momento que pasaba le echaba más de menos, y que cada vez que me hablaba era como si algo se encendiera dentro de mi que me sacaba de mis casillas de felicidad y de gratitud. La persona más similar a mí esaba ahí, al otro lado del aparato tecnológico. Hasa que un día decidimos romper la barrera, y vernos en persona, un año y medio después de conocernos, después de aquella mirada en la que yo supe que aquello no se acababá allí. Y tenía razón. Siempre la tuve.

Aun me acuerdo del momento, un sábado, 6:15 de la tarde. Llevábamos toda la tarde hablando sobre  cómo nos íbamos a vestir, donde encontrarnos, la hora, como saludarnos y a donde ir después. Yo no quería contestarle, quería que todo siguiese su curso, la improvisación. Quedamos en el parque del pueblo, y nada más verle corrí hacia él, y nos besamos. Fue un beso rápido, de un segundo, de un pensamiento fugaz, de un latido acelerado, de miles de ojos observándonos, pero ¿sabes? no nos importaba, porque nos teníamos el uno al otro, aquello era el camino de un "nosotros". La tarde transcurrió rápida, muy muy rápida. Fuímos a un barrio que había al lado, y an me acuerdo de la textura de su mano, de la forma en la que me cogía de ella, y en la manera en la que a veces me abrazaba, me miraba, y me volvía a acercar sus labios junto a los mios. Que recuerde, es el día en el que más sonreí y en el que más nerviosa estube. Me tenía que hacer la pregunta, pero no la hizo. NO quería que empezáramos aun. Era demasiado pronto, y yo en el fondo, le comprendía.

Nada es para siempre, y todo pasa por algo. Eso es lo que pienso desde aquel día en el que tuvimos un pequeño enfado. Un comentario de mal gusto hacia él, pero quien sabe quién tuvo la culpa, no era él, ni era yo, era una tercera persona de mi pasado. Metiendo mierda como siempre, y la tonta de mi, siguiendole el rollo, pero había un porque.m Estabamos de broma, éramos y somos amigos. En el pasadso estuvimos juntos, y solo estabamos comentando una anecdota que sucedió hace tiempo. Nada más. Pero mi vida en aquel momento giró por completo. Fue un pequeño mal entendido, un mal entendido que puso mi vida patas arriba, que hizo que la persona a la que mas amaba se fuera de mis manos. ya solo quedarían recuerdos y penas por recorrer. Meses llenos de silencios en nuestras conversaciones, los te quieros dolían demasiado, hasta que al fin, decidimos dejar de hablarnos.

Volvieron los meses de dura espera, de noches en vela pensando en preguntas sin respuesta, ¿En qué fallamos? ¿Qué fue lo que paso? ¿Que será de nosotros, de nuestros sentimientos y de nuestras almas? Recuerdo que fueron los peores meses de mi vida. Voló. Voló lo que mñas quería en mi vida, mi razón de despertarme cada día con una sonrisa, pensando sobre que hablaríamos hoy, que nos traería de nuevo este mundo. Pasé horas llorando, mal diciendo a todos a mi alrededor. Pobres almas inocentes, inculpables de todo, que consiguieron mantenerme lo mas contenta posible. Mi mundo se hundió, mi "prima" no hacía más que preguntarme por él. Por si habíamos vuelto a hablar. Pero la repuesta siempre era un no. Y siguió siendo así hasta que un día, después de 7 meses, volviéramos a cruzarnos.

Volví a sentir ese nerviosismo en mi, esa mirada que tuvimos la primera vez, soñé que la estaba viviendo otra vez. Pero me equivoqué. A su lado esta otra chica, morena, su nueva novia. Vaya, pero, ¿no me quería tanto como me decía que tan pronto me a olvidado? o quizas, ¿7 meses para el sea el tiempo suficiento? No lo sé aun, hay personalidades diferentes, gustos diferentes, y ocasiones diferentes. Me fijé en que, la smiradas que cruzábamos eran incontables, una detrás de otra, y otra, y otra, y otra. Así toda la noche. Al día siguiente, me desperté con un whatsapp, miré y era él. Mia lagrimas empezaron a resbalar en mis mejillas, no podía creerlo. Estuve 7 largos duros meses de espera, y por fin me a perdonado. Ha comprendido que necesita una pequeña parte de mi, aunque oslo se auna amistad. Volvimos a hablar, y el río poco a poco volvio a su cauce, siguió su camino.

Estubimos semanas contándonos que era de nuevo en nuestras vidas, en nuestra familia, y lo mas importante, en el amor. Me contó que aquella chica morena efectivamente era su nueva novia, tan solo llebaban medio mes, y que algo le llamó la atención en ella que decidió lanzarse a compartir su vida. Yo, como era de esperar, aun seguía enamorada de él, pero aun asi decidí ser fuerte y echar adelante a pesar de todo lo que me contara. Poco a poco, volvimos a tener esas pequeñas conversaciones que teníamos hace un año, aquellas conversaciones cariñosas, con esas palabras dulces y melancólicas. Le daba igual lo que la gente pensara, mientras su novia sabía que hablaba conmigo y que tuvo una historia conmigo. Empezamos a compartir fotos y poco a poco, aquella llama que desapareció por completo, volvio a estar entre nosotros. Fue tal, que no sabía si volviamos a estar como antes, a sentir lo mismo. Un par de veces deseé decirle que aun le quiero, que estaría dispuesta a darlo todo por el. Pero me heché atrás, porque no sabía lo que él quería, si a su novia o a mi. Hasta que un día s elo planteé y me contesto que si que sentía algo por mi, pero que primero lo quería intentar con su chica. Lo comprendí perfectamente, apagué el movil  y me pasé esa noche llorando.

Y e aqui, ese momento con el que empecé. Aquella película que iban a ver hoy. Nunca he sentido tanta frustración, el no poder tener la seguridad de sentirlo mío, el no poder gritarle que le amo, que lo deseo, que tengo ganas de él y que a pesar de todo, siempre seguiré jodidamente enamorada de él. 


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